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El francés


El francés es el idioma oficial en Francia lugar donde se emplea por la totalidad de la población.

En algunas regiones se emplea junto al francés el franco-provenzal, occitano, bretón, corso, catalán, alsaciano, vasco y holandés o flamenco (cerca de Dunkerque, en el extremo norte de Francia).

Estas lenguas regionales no cuentan con la misma protección y promoción en Francia que en otros países como España.

Un gran parte de los franceses es bilingüe, sus idiomas extranjeros principalmente inglés, español, alemán, e italiano, en este orden. El francés es la lengua extranjera más estudiada y usada en Europa después del inglés.

El francés es la tercera lengua más hablada en la Unión Europea tras el inglés y el alemán. Hasta hace unos años era la lengua diplomática por excelencia. El francés es una de las dos lenguas de trabajo de la ONU, uno de los dos idiomas oficiales del Comité Olímpico Internacional, la única lengua universal de los servicios postales, la lengua principal de la Unión Africana.



Escritura del francés


El francés se escribe según el alfabeto latino. Este idioma tiene cinco diacríticos (el acento agudo, el acento circunflejo, el acento grave, la cedilla y la diéresis), además de una ligadura (œ).

La escritura tiene poco que ver con la pronunciación actual, así es una característica del francés el uso de dos o tres letras para indicar un fonema, si bien muchas veces estos fonemas franceses reunen el caracter de dos fonemas predominando uno de ellos, por ejemplo el dígrafo ou en el francés parisino suena practicamente como una "u" española aunque mantiene casi átono algo del fonema [o]. Generalmente, la forma escrita es más conservadora que la hablada. Según la pronunciación típica del francés el acento prosódico cae casi siempre en la última sílaba (agudismo). La falta de correspondencia entre el francés escrito y el hablado es un fenómeno que se debe a los fuertes cambios fonéticos que se han dado desde el período del francés antiguo, y que no se fueron seguidos por cambios en la escritura. Con todo, han tenido lugar algunas modificaciones conscientes en la escritura para restaurar la ortografía latina.
Todo esto hace prácticamente imposible predecir la escritura basándose únicamente en la pronunciación. Generalmente, las consonantes finales, en particular s, x, z, t y d son mudas; y n y m son perceptibles incluso a final de palabra porque nasalizan la vocal que acompañan. Sin embargo, c, r, f, y l suelen pronunciarse también en posición final.

Se ha intentado en varias ocasiones reformar la ortografía francesa, pero los intentos de reforma no han tenido éxito hasta ahora.



Historia de la lengua francesa


El francés, al igual que sucede con los demás idiomas romances, es un idioma derivado del latín. Es un idioma que se hablaba en el sur de Francia, en la actual Provenza, desde mucho antes de la conquista de Galia (abarcaba fundamentalmente el norte de la actual Francia, Bélgica y los Países Bajos) por los romanos conducidos por Julio César. En el momento de las invasiones bárbaras, durante el declive del Imperio Romano, los pobladores de la actual Francia estaban totalmente latinizados. En cambio, hay que tener en cuenta que lo que hablaba el pueblo era el latín vulgar, muy diferente del literario, tanto en cuanto al vocabulario, como en cuanto a la sintaxis y la gramática en general.

El substrato celta, junto a las aportaciones posteriores de los francos ha configurado las particularidades del idioma francés. A partir del siglo VII ya se cuenta con testimonios de que la lengua hablada en el territorio de la actual Francia se diferenciaba del latín y del germánico. El documento fundamental es el de los Juramentos de Estrasburgo (842), en los que las diferentes tropas de los nietos de Carlomagno juran respeto a la partición que se produce tras la muerte de Luis el Piadoso, y se ven obligados a hacerlo tanto en latín, como en germánico y en un idioma romance, a caballo entre latín y francés. De los dos grandes dialectos romances que se formaron en Francia, y conocidos con los nombres de langue d'oc y langue d'oïl (en función del modo en que se decía «sí»), el francés de la actualidad es heredero de este último.

Con los primeros textos literarios, de entre los que destaca el Cantar de Roldán, la lengua romance se fue consolidando, mostrándose de forma cada vez más diferenciada respecto al latín. Poco a poco se iría transformando, pasando así de ser un idioma declinado a ser un idioma analítico, en el que el uso de preposiciones y el orden de las palabras en la oración sustituyen al sistema de casos.

La langue d'oïl se hablaba en la zona norte y la langue d'oc en la zona sur. La línea de separación podría salir del Macizo Central hasta la desembocadura del Loira en Nantes. Esta línea ha ido descendiendo hacia el sur, causado esto por al empuje político de una Francia cuyo centro político estaba en París, y se ha hecho más claro desde la Revolución Francesa, a partir de la cual el francés pasó a ser un elemento identificador e igualador de todos los franceses.