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El griego


El griego contemporáneo tiene su origen en la época clásica, aunque ha sufrido fuertes transformaciones. En la actualidad la variante moderna del griego es el idioma oficial en Grecia y Chipre. Existen en el presente minorías de lengua griega que se hallan desde hace más de dos mil años en el sur de Albania y en el sur de Italia (Grecia Salentina) ubicada en el sur de la Puglia donde se habla el salentino, y en Bovesia y Reggio Calabria en el sur de Calabria donde se habla la lengua greka.

Igualmente existen minorías de idioma griego desde hace más de dos mil años en territorios que forman en la actualidad parte de Turquía, sobre todo en Constantinopla, Esmirna, otras zonas de la Tracia Oriental y las costas anatólicas del Mar Egeo y el Mar de Mármara. También existen antiquísimas y pequeñas comunidades que hablan griego en algunos sitios costeros de la república de Georgia y la península de Crimea, en las costas de Bulgaria y las costas de Rumania. Desde fines del siglo XIX existen algunas comunidades que hablan griego descendientes de emigrados en Francia, Alemania, Inglaterra, Estados Unidos, Canadá, Australia, Brasil y Argentina. Pese al área de dispersión y su enorme importancia histórica y filológica (los idiomas europeos más importantes en la actualidad poseen millares de palabras de uso común con origen griego), se considera que el idioma griego no se hablaba actualmente más que por unos 16 millones de personas.


El idioma griego es en el presente único representante de la subfamilia griega que forma parte de la gran familia de lenguas derivadas de un hipotético antepasado común conocido como el indoeuropeo.


Forman parte de esta familia lingüística del indoeuropeo: el sánscrito, el persa, el pali, el armenio, el albanés, el griego, el latín, el celta, el etrusco, el germano, el balto eslavo, el extinto tocario etc. y todos los idiomas indoeuropeos de la actualidad (español, francés, inglés, ruso, hindi, portugués, italiano, etc.).



Dialectos del griego antiguo


El griego de la antigüedad no sólo se hablaba en la antigua Grecia peninsular, también se hablaba en las colonias, dando lugar a los distintos dialectos que conocemos de la misma.


Los grupos son:


1. el griego jónico-ático. Grupo dialectal formado por: el jónico, dialecto que sirvió de base para la lengua de Homero, Hesíodo y Herodoto; el ático que se habló en Atenas y la península del Ática; el eólico que se hablaba en la parte norte de la costa de Asia Menor, en la isla de Lesbos, en Tesalia y en Beocia; el dórico que abarcaba el noroeste de Grecia.


2. el griego arcado-chipriota que se hablaba en Arcadia y la isla de Chipre.


El griego estudiado en las escuelas como modelo de lengua de la antigüedad es el que corresponde al dialecto ático, pues literariamente llegó a superar a todos los demás dialectos del griego. Los grandes autores de la literatura en griego como Esquilo, Sófocles y Eurípides, Aristófanes, Tucídides y Jenofonte, Platón, Lisias, Demóstenes y Esquines escribieron en este dialecto antiguo del griego. El ático se caracterizaba por su eufonía alcanzada mediante la contracción de las vocales y al uso equilibrado de los diptongos, acentos y pneumas; por este motivo y por la importancia comercial y cultural de Atenas, este dialecto griego sirvió de modelo para la constitución del conjunto lingüístico común de los hablantes de griego.



Historia del griego


Las lenguas o dialectos griegos forman la subfamilia helénica de la familia indoeuropea. El griego, es la lengua cuyo desarrollo histórico puede seguirse durante un mayor período, rivalizando globalmente únicamente con los escritos en lenguas chinas y egipcias.


El griego, como las lenguas del grupo indo-ario y armenio, deriva lingüísticamente de los dialectos hablados por una horda indoeuropea que se desplazó a mediados del cuarto milenio a.C. desde las estepas del norte del Mar Negro (o Ponto Euxino) al valle bajo del río Danubio. Desde este lugar los hablantes de proto-helénico se desplazaron en dirección sur, hacia la Península Balcánica, llegando al Épiro y Macedonia, donde se configuraron dos ramas dialectales diferenciadas: El griego oriental, una variante más innovadora y cuyos hablantes se desplazaron hacia el Sur durante la primera mitad del segundo milenio antes de Cristo, dando lugar a los dialectos del griego jónico y aqueo, y el griego occidental, una variante más conservadora y de la que se derivaron los dialectos del griego dórico y eólico.


En el transcurso del segundo milenio a.C. llegó a la península griega, y a algunas islas del Egeo la primera ola de hablantes de dialectos del griego. Homero llama a estos primeros griegos achaioi (aqueos). Parece ser que el habla de estos aqueos es la base de lo que más tarde constituyó los dialectos del griego jónico-áticos. Se sabe poco de los pelasgos, habitantes de la península griega anteriores a los griegos, que fueron, bien desplazados, bien absorbidos por hablantes del griego. No sabemos mucho tampoco sobre los minoicos de Creta, que nos dejaron numerosas inscripciones en lineal A y hablaban una lengua que no era indoeuropea, aunque seguramente haya dejado importantes huellas en el griego dado el grado de importancia cultural y socioeconómica que alcanzaron las civilizaciones minoica y la cicládica en la cuenca del Mar Egeo.


Los aqueos, muy influidos en el aspecto cultural por la civilización minoica introdujeron la importante civilización micénica durante la edad de Bronce, del 1500 a.C. al 1100 a.C. Del griego de estos pobladores nos quedan inscripciones en escritura lineal B, derivada de la escritura lineal A minoica. La lengua de estas inscripciones es claramente una forma de griego que se conoce como griego micénico. En el siglo XI a.C. la civilización micénica llegó a su fin a causa de las invasiones de otro grupo griego, hablantes de dialectos dóricos, que ocuparían el Peloponeso y Grecia Oriental. A esta época le siguió una importante redistribución de los pueblos griegos, y el lineal B se dejó de usar, se llegó así a una época oscura de la cual se carece de testimonios escritos directos.


Entre los siglos IX y VIII a.C. se escribieron en griego antiguo los poemas homéricos, basados en una tradición oral anterior que se remontaría a la época micénica. Estos poemas se escribieron en una mezcla de dialectos eolios y dialectos jónicos del griego y en un alfabeto basado en un modelo fenicio, en el que se reutilizaron ciertos símbolos alfabéticos correspondientes a laringales inexistentes en griego como símbolos para escribir las vocales. Este alfabeto griego se adoptaría por diversos pueblos griegos; en una de sus versiones fue adaptado por los etruscos y de ellos pasó a los latinos, convirtiéndose en el sistema de escritura más universal en la actualidad.


El dialecto ático de Atenas con una fuerte influencia jónica forma la base del griego clásico, la lengua de un período de creatividad literaria increíble, que constituyó importante fuente de la tradición cultural occidental.


En los primeros años de nuestra era, este griego clásico había sufrido ciertos cambios fonéticos y además había cogido formas de otros dialectos, y se habían eliminado algunas peculiaridades que distinguían el área dialectal de Atenas, dando lugar a una forma de griego común, llamada hoy griego helenístico, que fue utilizada por los autores de Alejandría y Bizancio. El griego helenístico llegó junto con el latín, a ser lengua oficial del Imperio Romano, tras la división del Imperio Romano el Imperio Romano de Oriente se convirtió en un estado que utilizaba prominentemente el griego como idioma común). En el período bizantino se registraron ciertos cambios fonéticos que harían evolucionar este griego helenístico hacia lo que se conoce como griego bizantino, principal dialecto del llamado griego medieval, la lengua popular de Bizancio, que formaría la base del griego actual.




La lengua común


A partir de la unificación de Grecia bajo Filipo de Macedonia, el dialecto ático, ligeramente modificado, se impuso en Grecia como dialecto griego literario y se extendió a partir de las conquistas de Alejandro Magno por todo el Oriente.


El dialecto griego resultante recibió el nombre de lengua común. El griego común se difundió en gran parte de las costas occidentales del Mar Mediterráneo hoy correspondientes a los estados de Italia, Francia y España.


Durante el período bizantino la lengua griega sufrió varios cambios, dando origen al griego moderno. Al resurgir el estado griego en el siglo XIX se planteó la cuestión de si volver al griego clásico o mantener el usual "neoheleno", ha prevalecido la segunda de las opciones aunque en la literatura suele usarse el griego clásico.



Alfabeto griego


El alfabeto del griego moderno es prácticamente idéntico al del griego clásico, tan sólo se ha modificado el sonido de algunas letras.